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Descripción
El término "ágata de Madagascar" se ha asociado confusamente con dos materiales diferentes: un ágata negra, blanca y roja calentada (comúnmente conocida como sardónice) y un ágata de color natural con tonos apagados. Esta última suele ser amarilla, marrón o canela con toques de rojo, negro y blanco. También se conoce como ágata arcoíris.
En la Epopeya de Gilgamesh, se decía que en el jardín de los dioses, las gotas de rocío estaban hechas de ágata. Los celtas la asociaban con Ceridwen o Kerridwen, diosa de la muerte y la fertilidad. Y en la antigua China, se creía que el ágata provenía del cerebro fosilizado de un caballo.
Dado que estas piedras nacen del fuego, se dice que infunden pasión de forma creativa y contribuyen a la comprensión universal, permitiéndonos encontrar un sentido más profundo a la vida. El ágata de Madagascar también es conocida por su efecto estabilizador, lento y constante, sobre la salud, sanando heridas físicas, mentales, emocionales o espirituales. El ágata es una piedra que nos recuerda el amor y la compasión en todas nuestras acciones.