En Zimbabue, artesanos transforman piezas de chatarra reciclada en estas adorables esculturas de bosque. Un guiño a la naturaleza y la sostenibilidad, estos pequeños erizos aportan un toque artesanal y distintivo a estanterías, mesas o espacios exteriores. Cada escultura está barnizada para protegerla de la intemperie.
Debido a que se trata de un artículo hecho a mano, cada uno variará ligeramente.
Tenga en cuenta que se debe esperar que la escultura se desgaste si está expuesta a los elementos durante un largo período de tiempo.
Elaborado con: metal reciclado, pintura.
Hecho en: Zimbabue